Lo que no debes hacer en redes sociales si tienes un perfil de empresa

Hasta hace pocos años, estar en las redes sociales era una ventaja de comunicación frente a la competencia. Hoy en día, podríamos decir que si no estás en ellas, no eres nadie. Prácticamente todas las empresas que se precien están al menos en Facebook. Esta popularización de las redes sociales entre las empresas hace que ya no sea algo diferenciador, por lo que ya no basta con estar. Ahora, además, hay que hacerlo bien. Es cierto que la audiencia ha crecido, pero también somos más para repartirnos la tarta. Cada vez es más difícil ganar usuarios nuevos, por no hablar de llegar a los que ya tenemos. Por eso, hay que realizar una buena estrategia de redes sociales y no ponernos a gestionarlas “al tun tun”. Debemos decidir en cuáles vamos a estar y por qué, a quién queremos llegar con nuestra comunicación, qué tono de voz debemos emplear para llegar a nuestro target y qué le vamos a contar para aportarle valor y no convertirnos en un cadáver digital. Hacerse, se pueden hacer muchas cosas, pero lo que hay que tener claro es lo que no hay que hacer. Aquí van unos ejemplos:

  • Estar por estar. Abrir un perfil en cualquier red social es gratis, sí. Pero no por ello tenemos que estar en todas ellas. Cada red social tiene un público objetivo y el nuestro no tiene por qué estar en todas. Primero hemos de tener claro a quién nos vamos a dirigir y en qué tono lo vamos a hacer, y más tarde identificar cuál es el lugar idóneo para hacerlo. Además, cuidar y mantener un perfil en cualquier red social conlleva tiempo y dedicación, no vale con crearlo y echarse a dormir.
  • Conectividad by Clases de Periodismo

  • Replicar contenido en las diferentes redes. Una práctica tan habitual como errónea es reciclar el contenido creado para una red social y aprovecharlo para publicarlo en el resto. Cada red tiene que tener una misión y complementarse entre sí. Al usuario no le aporta nada leer lo mismo en dos lugares diferentes, lo único que conseguiremos será saturarle y hacerle abandonar una de las dos redes. Además, no en todas se habla igual o se dicen las mismas cosas. ¿Te imaginas hablarles a tus amigos de usted o llamar a tu jefe “colega”?. Pues en las redes pasa lo mismo, cada una merece su propio lenguaje. Siguiendo con el símil, en Linkedin debes imaginar que le hablas a tu jefe, y en Twitter a tus amigos. Esto no significa que no haya una coherencia en la comunicación. No olvidemos cómo somos, cómo queremos ser y cómo queremos que nos vean.
  • “Ya tenemos fans, ahora a descansar”. De nada sirve conseguir crear una comunidad si no vas a interactuar con ella. Muchas marcas, obtienen un gran número de fans a través de concursos o campañas pero una vez conseguidos abandonan la página. No se trata de conseguir el like del usuario, se trata de generar engagement. Hay que ser activos, actualizar la página con frecuencia y sobre todo publicar posts de calidad.
  • Relax - Andrés Nieto

  • “Yo hablo, tú escuchas”. La comunicación debe ser siempre bidireccional. Precisamente, la naturaleza de las redes sociales radica en crear una comunidad en la que los usuarios tienen la opción de comunicarse con la marca a través de comentarios. Hay que interactuar con ellos, si no ¿qué nos aportan las redes sociales? ¿qué diferencia hay con una nota de prensa, o un anuncio tradicional?. Además, hay que estar preparados internamente con un protocolo para dar respuesta a posibles preguntas de clientes, o incluso para saber cómo gestionar las críticas y no dejar que se produzca un efecto bola de nieve. Si tenemos a un cliente descontento y además no le respondemos, su frustración irá en aumento y no sólo nos criticará en las redes, sino que contará su mala experiencia a todos sus conocidos, y no hay nada peor para acabar con la reputación de una marca como el word of mouth.
  • Escuchar , Olga Berrios

  • Ignorar las críticas. Las críticas no son una amenaza, sino una oportunidad. Escuchémoslas, respondámoslas y tomemos buena nota de ellas, pueden ser una mina de información sobre los insights de nuestros clientes y nos pueden ayudar a rectificar y a construir una mejor reputación.
  • Nobody Owns the Megaphone - John Spencer

  • “¡Bueno, bonito, barato!”. Otro de los errores más comunes es utilizar las redes sociales como un tablón de anuncios. Nadie sigue a una página para recibir publicidad constantemente. Para eso, ya existen las Newsletter. Hay que identificar un territorio de conversación en torno a la marca y generar contenido sobre él. Se trata de aportar valor al usuario, informarle y/o entretenerle. Si le acostumbramos a un contenido de calidad, un post de producto de vez en cuando no le resultará intrusivo, incluso puede sentirse agradecido por la información. Pero si abusamos de ellos, lo percibirá como spam y abandonará la página. Cuando digo que el post de producto también debe aportarle valor, no me refiero a que haya que maquillar el mensaje publicitario. El usuario no es tonto, así que no le gustará que le tratemos como tal. Hoy en día, el usuario está más que acostumbrado a recibir impactos publicitarios y sabe distinguirlos a la legua, así que no tratemos de “colársela”. Si somos transparentes en el mensaje, lo percibirá como información y no le resultará incómodo.
  • Ser incoherentes con la personalidad de la marca. Como nos contaba Fernando en su post “Eligiendo el tono de voz de nuestra marca en redes sociales”, las marcas tienen una personalidad, y ésta debe verse reflejada en las redes sociales a través de un tono de comunicación. No siempre tiene que ser divertido o juvenil, simplemente ir acorde al resto de la comunicación de la marca tanto online como offline. Las redes sociales han de ser una herramienta más para llegar a nuestro público, por lo que no hay que perder el foco del mismo.

Project Manager y Brand Amplify Strategist en Socialmedia Perfil de Google+ de Eva Gómez Chiquero